miércoles, 19 de septiembre de 2007

Hoy es uno de esos días en que las ciudades, a pesar de tener la mar a un palmo de la nariz o precisamente por ello, se vacían. Todo tiene una luz distinta, como plateada, que exagera esa livianez de las calles, del café en la terraza solitaria, con el regusto del silencio , o el tamizado sonido de apenas unos motores en la lejanía. Será tal vez el este disfrute el premio de no poder regocijarse en un mínimo grano de arena que encarnizadamente defiendes el arenal ahora lleno de colores antinaturales , Tal vez ese no sudar la gota gorda de los que nos achicharramos por eso de demostrar que el tostado favorece , aún a costa de sufrimiento y envejecimiento . ¿y me pregunto yo para qué vale? Pero lo hago. Como hacemos muchas otras cosas, sin sentido con incomodidades , sujetos a una moda , más bien a un esclavismo , que en el fondo nos reporta un no sé qué tipo de placer. Incongruencias,. Son tantas , que tal vez sólo se mencionen aquí dos chorrradas magnánimas de nuestro proceder diario . Sentada en la terraza mirando al espécimen de enfrente. Me pregunto que bulle ahora en su cabeza? Tendrá las mismas dudad existenciales? Será un pasar y añadir un día al calendario? La rutina habrá hecho su acomodo y ve pasar las horas sin más pregunta es la hora de comer? De cenar? De volver a casa? “Porque he de volver”..no porque allí se encuentre lo quiero , sino porque allí llevo volviendo por costumbre. Desvío la mirada y el pavo real, que siempre lo hay en las terrazas ,intenta vender su historia trasnochada, por repetida, de amor, tal vez tenga éxito, quien la escucha parece tener interés por comprar esa sarta de sandeces. Es curioso: “Miénteme aunque sea sólo una vez.”y por no hurgar la verdad son felices en la mentira.
Me reclama la atención la elevación de tono de aquel grupo del fondo. Mezclan con total sabiduría de entrenador, Hamilton-Alonso Real Madrid….. y se enfrascan en su papel del mejor entrenador … Cuanto saben . Sorprendente. Me digo que pena … no han descubierto sus habilidades.
Voces, silencios, miradas vacías a un horizonte desdibujado hoy por unas temperaturas atípicas, y esa media somnolencia que lo engulle todo y tamiza de pereza nuestro caminar… a veces, sueño con desconectar mi cerebro:
Poder ser rutina, darme por satisfecha con lo que pasa sin buscarle los tres pies al gato, con mirar la rosa y sólo ver la rosa, con escuchar palabras y creer , con aceptar un beso, aunque sea de judas, con vivir pasando el puente sin mirar las aguas, ver el horizonte de un solo color . Lucho , pero no puedo…no puedo parar este efervescencia constante, aún en ese supuesto descanso del sueño, éste, escapa al dominio de lo consciente y se acerba de manera intolerable.
Recuerdo con gusto la única vez que este volcán efervescente incansable se desconectó:
Una anestesia brutal, de la que casi todo el mundo se queja, y a parte del hambre mortal que me incomodaba, era , por primera vez, un descanso. Un descanso que añoro muchas veces. Desconexión.
Despertando … me pregunté si no había cruzado el umbral, cómo es la muerte?, y la cadena empezaba de nuevo ese pensamiento a otro , esa pregunta a otra , la sed insaciable del saberlo todo , de desmenuzar cada hecho. Y de nuevo ese agotamiento,el desear parar:
El poder sentarse en una terraza un día de verano y ver pasar las horas como una suma de hechos consolidados, que se suceden sin porques. …. Simplemente son hechos
Me levanto, pago el pago el café … el viento se contraría con mi falda …sonrisa de agradecimiento a algo que no entendí bien ,pero sonó bonito ,del anciano de la esquina

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