Volver con la frente marchita
Las nieves del tiempo
Cubrieron mi sien
Algo así decía aquel tango….y se vuelve. Se vuelve con alforjas llenas de esperanza, con las pupilas depositadas en aquellos juegos infantiles, en el despertar a aquellos amores adolescentes, en requiebros que el tiempo ha tamizado…se vuelve a sentir la brisa en la cara, porque aquí hasta la brisa semeja distinta. Esa maraxiña que decimos por aquí. Ese viento del mar suave y fresco que nos acerca los aromas familiares …. Da la sensación de que el tiempo se detuvo y escuchamos las mismas canciones, bailamos con la misma emoción,….
Todo queda a unos pocos kilómetros, pero tan lejos en tiempo que ocupamos en mil desencantos, sumamos horas llenas de trajín, de desafíos, de banalidades. Tengo la sensación de que lo único real, la única verdad, se queda en esos paseos por el huerto, cuidado con tanto esmero para mi vuelta; en ese gata que retoza en sollado y lo interrumpe para dar un maullido de bienvenida, que más bien se podría traducir en reproche ; en aquella encina talada y que desafiante que reverdece con bríos nuevos; en aquellas verbenas por las que a penas si el paso del tiempo se nota en las nuevas tecnologías, parece que se detuvo la música en el pasado cual aliado perfecto de la nostalgia.
Ya no acompañan mis bailes aquellos imberbes adolescentes, no. Ellos ya pertenecen como yo al mundo de la huída.. volvemos, y reflejamos en la mirada dudas y emociones, reencuentros…Ilusiones perdidas, grandes proyectos que diseñamos alrededor de la hoguera en la playa, ideales hechos cenizas en la hoguera de la vida.
Hoy nuestros bailes los acompañan , otros pequeños adolescentes que retoman el testigo. Con nuevas hogueras, pero con la misma brisa, con el mismo aroma con el mismo baile. y sacando fuerzas del desencanto queremos ser niños de nuevo, porque ahí y sólo ahí existe la verdad.
He escrito, borrado, vuelto a escribir…. Parece que ahora , ya de nuevo en este mundo de cenizas , mitigadas solo por algunos rescoldos de nuevas hogueras, las palabras que ayer brotaban a borbotones sin sentido en mi cerebro, no encuentran forma para definir esa algarabía de sensaciones. Siempre se me queda corto el léxico. Como ese cuadro falto de matices que suelo romper en mil cachitos .
Pero aquí queda como testigo este desvarío
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